Hoy tras leer la última entrada de @florent_santos en su blog, me ha hecho pensar en los productos o servicios que vendemos cada uno de nosotros y me han surgido muchas preguntas:
¿Alguien puede considerar que el producto o servicio que vende es malo o que no se adapta a las necesidades del cliente? ¿Cómo puedes defender de esta forma una propuesta ante un cliente? ¿Cómo puedes volver a mirar a la cara a un cliente tras una mala venta?
En mi caso, actualmente soy consultora de formación, vendo a mis clientes soluciones integrales que les permitan la mejora, desarrollo y capacitación de las personas que componen la organización.
Estoy orgullosa del servicio y producto que ofrezco y de los resultados que se obtienen en mis clientes, pero lo que más me llena y lo que me hace seguir día a día es que los clientes vuelvan a comprar.
Me identifico totalmente con el eslogan de actual anuncio de Mc Donald´s: “Lo importante no es que vengas, es que vuelvas”
No puedo concebir una venta sin creer en el producto que vendo, sin pensar que mi solución va a satisfacer plenamente a mi cliente y sin esperar que en un futuro ese cliente vuelva a demandar mi producto.
Todo comercial debería creer en lo que vende, pensar que el cliente no puede encontrar un producto igual, pensar que tras la compra el cliente estará convencido sólo de una cosa: que su elección ha sido acertada.
Os animo a pensar en el producto que ofrecéis, a buscar el verdadero valor que ese producto puede tener para el cliente que está frente a vosotros, a pensar en la satisfacción del cliente y no sólo en nuestros propios resultados.
La venta es un trabajo de fondo. Una buena venta hoy puede suponer grandes éxitos futuros.
Al cliente podemos engañarle una vez, pero nunca tropezará dos veces con la misma piedra.
